SALAIA · Núria Calafell · Barcelona i el Maresme

El teléfono de tu clínica suena cuando el mostrador está solo.

Monto el sistema que contesta, confirma y recuerda, para que recepción pueda atender a quien tiene delante. El criterio clínico no se toca.

Reserva 20 minutos Sin coste y sin compromiso. Te digo también si no te hace falta.

El espejo

En una clínica siempre pasa lo mismo, y no es culpa de recepción.

  • Las llamadas de la franja de comida y las de después del cierre. Quien llama no espera: llama a la siguiente de la lista.
  • El mensaje de las diez de la noche que se contesta a las diez de la mañana, cuando esa persona ya ha pedido hora en otro sitio.
  • Las mismas cinco preguntas cada día: si atendéis urgencias, precios orientativos, dónde aparcar, qué hay que traer.
  • El hueco que se queda vacío porque nadie tuvo tiempo de llamar a confirmar.

Hazte la cuenta

Coge el móvil de la clínica y mira las llamadas perdidas de ayer entre las 14:00 y las 16:30.

Cuéntalas. Multiplícalas por los días que abrís al mes. Ese número es tu primer problema de captación y no aparece en ningún informe que te llegue.

Qué toco y qué no

A recepción se le ha pedido que atienda a la vez a quien tiene delante y a quien llama. Eso no lo hace bien nadie. Se puede quitar de en medio todo lo que hay antes del criterio clínico, y solo eso.

Lo que se automatiza

Logística. Nada de esto necesita tu criterio.

  • La primera respuesta fuera de horario, con el tono de la clínica, para que nadie se quede sin nada hasta mañana.
  • Confirmaciones y recordatorios de cita, que son la mitad de las llamadas que salen de ese mostrador.
  • La llamada perdida recuperada: mensaje en cuanto se corta, con dos huecos concretos para elegir.
  • Las preguntas de siempre, contestadas igual las cincuenta veces.
  • Los avisos de revisión, vacuna o mantenimiento que hoy no manda nadie.

Lo que no toco

Aquí es donde se distingue automatizar bien de automatizar mal en un centro sanitario.

  • El triaje. Decidir si un caso espera a mañana o entra hoy tiene una responsabilidad detrás, y esa se queda en tu equipo.
  • Cualquier cosa que se parezca a un consejo clínico. El sistema no opina: recoge, ordena y pasa a una persona.
  • El trato con el paciente difícil o con el dueño asustado. Eso es exactamente lo que se paga.
  • Lo que el sistema no sepa. Lo que no está previsto no se improvisa: se deriva.

Cómo funciona

Hablamos veinte minutos

Me cuentas cómo entra el trabajo a la clínica y dónde se atasca. Escucho y pregunto. No hay presentación ni diapositivas.

Te mando el diagnóstico por escrito

En unos días: qué automatizaría, en qué orden, qué no tocaría y qué ganarías. Es tuyo, contrates o no.

Si te encaja, lo monto yo

Lo conecto con lo que ya usáis, lo probáis vosotros antes de que hable con ningún paciente, y os lo entrego con formación en lenguaje llano. Después me quedo cerca.

Qué cuesta

El diagnóstico, con su informe escritoGratis
Implantación de la automatizacióndesde 1.200 €/semana
Producción de contenido con IA (si además lo necesitas)desde 1.500 €/semana

Rangos orientativos, sin IVA. El precio final sale siempre por escrito, con el alcance al lado, después del diagnóstico. Las herramientas de IA van incluidas en el proyecto: sin licencias sorpresa a mitad de camino.

Quién está detrás

Soy Núria Calafell. Llevo más de veinte años dirigiendo y produciendo audiovisual corporativo con presupuesto cerrado, plazo cerrado y cliente delante. De ahí viene el método: no de un máster, de entregar.

SALAIA es mi consultora de IA y está en su primer año. Lo digo yo antes de que se note: no traigo veinte años de inteligencia artificial. Traigo veinte años entregando proyectos, aplicados a un encargo nuevo que trabajo con las manos todos los días — empezando por mi propio negocio, que funciona sobre los sistemas que yo misma me he montado. Eso te lo puedo enseñar funcionando en la llamada.

Trayectoria audiovisual: Areas · Fagor Arrasate · Montana Colors · Fundació Joan Brossa · Agència Catalana de l'Aigua · Fundació La Caixa.

Lo que sueles preguntarme

Ya probé un chatbot y era malísimo.

Te creo, la mayoría lo son: árboles de «pulse 1, pulse 2» disfrazados. Esto se monta con vuestras respuestas reales, vuestro tono y vuestros límites, y lo que no sabe lo pasa a una persona. En la llamada le preguntas tú lo que te dé la gana, como paciente cabreado si quieres, y decides con lo que veas.

¿Y los datos de los pacientes? ¿Esto es legal?

Buena pregunta y es la primera que hago yo. Se monta cumpliendo el RGPD, con los datos tratados en proveedores europeos o con contrato de encargado del tratamiento, y te lo dejo documentado por escrito. En la llamada te enseño exactamente cómo, sin humo.

Ya tengo un software de gestión de la clínica.

Perfecto, y que siga. Esto no lo sustituye: se pone al lado. Tu software guarda; esto atiende. Es la diferencia entre una agenda y alguien cogiendo el teléfono.

Me da miedo perder el trato humano.

Haces bien en pensarlo, porque un asistente mal montado espanta pacientes. Por eso lo primero que definimos no es lo que va a decir: es lo que nunca va a decir, y cuándo tiene que callarse y pasar la llamada.

No tengo tiempo para meterme en esto ahora.

Es la razón por la que existe. Veinte minutos una vez, y el trabajo de montarlo es mío. Lo que sí te voy a pedir son un par de horas de alguien de recepción las dos primeras semanas: quien te diga que no hace falta, o no lo ha hecho nunca o te lo cobrará después.

¿Cuánto tarda en estar funcionando?

Depende del alcance, y te lo digo con fecha en el diagnóstico, no antes. Lo que no hago es prometerte «para mañana»: eso es lo que dicen los que luego no entregan.

El siguiente paso

Veinte minutos. Y te digo también si no te hace falta.

Veinte minutos por teléfono o videollamada. Me cuentas cómo trabajáis, yo pregunto y tomo nota. Después estudio tu caso y te mando por escrito qué automatizaría, en qué orden y qué no tocaría. Ese diagnóstico es tuyo, decidas lo que decidas.

Reserva 20 minutos

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